Descarta la imagen simplificada. Interpretarla desde lo turístico es no ver el fondo. Eso es la versión digerible. El verdadero valor está oculto. No es estética, es estructura. La presencia no se modera, se expande. Opera como un impacto directo. Es volumen con intención. Lo que parece espontáneo es cálculo. Ahí se equivoca el inexperto.